domingo, 13 de noviembre de 2016

“El Teatro Colón está desguazado y precarizado”

Entrevista con José Piazza, trompetista de la Filarmónica de Buenos Aires




Por Alejandro Guerrero



Jubilado reciente (“ahora soy un jubilado clasista”, dice con una risotada), la trompeta exquisita de José Piazza ya no suena en la Filarmónica de Buenos Aires, con sede en el Teatro Colón. Pero un músico nunca se retira del todo y Piazza continúa en la tarea de componer y tocar. Clásica, claro está, aunque su vida profesional recorrió todos los géneros, desde revistas, bailantas de otros tiempos, tocar “en cabarés” desde los 18 años y haber acompañado a Sandro durante un lustro.
Pero, además, Piazza fue durante muchos años delegado de los trabajadores del Colón, miembro de la junta interna de ATE en el teatro, y libró allí una lucha frontal. Despedido, privado de sus fueros, demandado, reincorporado finalmente por la lucha de sus compañeros y por decisión judicial, Piazza habla aún “del teatro que defendimos”.
-¿De qué lo defendieron?
-De la tercerización, del trabajo precarizado, del desguace que empezó cuando Fernando de la Rúa era jefe de gobierno de la Ciudad y luego continuó y empeoró con todos los que le siguieron y, sobre todo, con Macri y los K. Hoy el Colón está desguazado, precarizado y hasta con la acústica afectada por el “master plan” que terminó de convertirlo en un negocio privado.
-¿Por qué Macri “y los K”?
-Porque los kirchneristas cogobernaron la Ciudad de Buenos Aires con el macrismo durante años. En lo que respecta al Colón, la ley de autarquía del teatro fue aprobada por los macristas, los K y todos los partidos supuestamente de oposición. Ahora se debe reconocer la enorme labor en defensa del teatro que hace la bancada del Frente de Izquierda, y sobre todo el legislador Marcelo Ramal, del Partido Obrero. Se trata de recuperar el Colón.
-¿Qué consecuencias tuvo esa ley de autarquía?
-Hizo del Colón lo que es hoy: un salón de fiestas lujoso para oligarcas. Ahí se hacen fiestas privadas, casamientos, y artísticamente se ha desnaturalizado. Tené en cuenta que en la Argentina sólo hay dos teatros dedicados a la música clásica: el Colón y el Argentino de La Plata, nada más. Ahora dicen que han introducido en el Colón la música “popular”, y eso no es cierto. Para nosotros, para quienes integrábamos la junta interna de ATE, un espectáculo es popular cuando el precio de la entrada lo es, cuando cualquier trabajador puede pagarla. Hoy hablan de “música popular” porque lo llevan a Charly García, pero resulta que para verlo a él te cobran lo mismo que cuando canta Plácido Domingo. Entonces no es popular ni el concierto de García ni el de Domingo, porque el precio de la entrada es disparatado.



-Hace unas semanas estuvo Al Pacino.
-¿Te das cuenta? Una desnaturalización completa. Pacino ni siquiera actuó, se sentó en una silla y contó cosas de su vida. Y a mí la vida de Pacino no me interesa para nada, no es interesante su vida ¿Acaso peleó en Nicaragua, es un luchador social? Cosas así son lo más parecido a una estafa, pero parece que resultan más rentables que la Filarmónica, por ejemplo.
-¿Cómo era el Colón en el que vos ingresaste?
-Yo entré en la Filarmónica por concurso, en 1986. Ese Teatro Colón era único, distinto de la mayoría de los teatros del mundo. Le decíamos “la fábrica” o “la factoría”, porque ahí se producía todo lo necesario para montar un espectáculo: había talleres de carpintería, sastrería, peluquería, zapatería… Todo el mundo ingresaba por concurso y llegaron a trabajar 1.250 personas. El teatro también producía sus propios artistas en sus academias y conservatorios. Era una institución formadora de grandes profesionales y formadora de público. Se trabajaba todos los días del año. Había un mínimo de veinte conciertos anuales de la Filarmónica, que luego se repetían afuera del teatro. También teníamos una veintena de funciones de ópera y lo mismo con el ballet. El teatro armaba los escenarios para cada puesta. En esa orquesta toqué bajo la dirección de grandes maestros, como el español Luis García Navarro y el ruso Yuri Simonov. Se traían directores extranjeros para determinados conciertos, y el resto se hacía con un director estable. En fin, ése era el teatro que defendimos.
-¿Qué pasó luego?
-En tiempos de De la Rúa, con Sergio Renán en la dirección del teatro, empezó el desguace. También la tercerización. Personal estable, de carrera, comenzó a ser reemplazado por el que traían empresas privadas amigas del gobierno, que le pagaban a sus empleados la mitad o menos de lo que cobraban los de planta y en condiciones de inestabilidad. Hoy en el teatro hay salarios de mayordomía, por ejemplo, que no pasan de 7.000 pesos. Cuando el PRO llegó al gobierno de la Ciudad, asociado con el kirchnerismo, todo eso se llevó a límites sorprendentes. Se ha llegado al extremo de ver ofrecidas en Mercado Libre piezas del patrimonio cultural del teatro: ropa, zapatos, partituras y hasta una batuta de Toscanini, o por lo menos así la vendían. Y ahora, las declaraciones de (el director del Colón, Darío) Lopérfido contribuyen a aumentar el desprestigio del teatro.
-Vos conociste bailantas de pueblo y grandes salas europeas…
-Ya lo creo. Con la Filarmónica tocamos en grandes salas de Europa, como la Concertgebouw de Holanda, la sala de la Filarmónica de Berlín o los auditorios de Madrid. También toqué como solista, incluso obras propias. Hicimos tres giras europeas entre 1992 y 1998, fuimos la primera orquesta latinoamericana que entró en el abono europeo. La Filarmónica de Buenos Aires era entonces la mejor de Latinoamérica. Ya no lo es… Pero sí, soy un músico multifunción, jeje, toqué todos los géneros. Toqué en bailantas de pueblo, como decís vos, y en cabarés porteños y en todos los teatros de revistas de Buenos Aires, en el Odeón, en el Luna Park. Eran tiempos en los que había mucho trabajo.
-¿Y con Sandro?
-Con Roberto toqué entre 1982 y 1986, cuando lo dejé porque yo estaba obsesionado con la clásica y en ese año gané el concurso para entrar en la Filarmónica. Con él hicimos giras por todo el país. Aunque luego se dedicó a la música melódica, él fue uno de los fundadores, si no el fundador, del rock argentino, con aquella versión local que hacía de Elvis Presley. Era un buen tipo, a diferencia de lo que ocurre con otros famosos nunca había problemas de dinero con él. De teoría musical no sabía ni lo elemental, pero tenía un enorme talento, una gran sensibilidad musical. Te hacía un tema en el momento, era muy creativo, muy hábil. Era un artista.
Y allá se va José Piazza. Lleva la trompeta enfundada, para la noche. Antes, dice, tiene una reunión de la agrupación Jubilados Clasistas.

martes, 8 de noviembre de 2016

Lenin: ¿Qué es el poder soviético?



Discurso de Lenin en marzo de 1919.
Con la publicación de este material, El río de Heráclito comienza una serie de notas sobre el año del centenario de la Revolución Rusa.

viernes, 4 de noviembre de 2016

Fútbol: guerra de mafias



Por Alejandro Guerrero



Este sábado, River y Estudiantes de La Plata, puntero del torneo, debían jugar a las 20 horas en el estadio de Huracán, porque el Monumental estará ocupado con el recital de Guns N’ Roses. Sin embargo, el horario del partido, aun en contra de las necesidades comerciales de la televisión, se adelantó para las 16, un horario insólito para el partido más importante de la fecha. El cambio fue impuesto por la barra brava de River, Los Borrachos del Tablón, porque los mafiosos que la integran tienen que llegar a tiempo para realizar sus negocios en el recital, a saber: la venta de 3.000 entradas cedidas por los organizadores, por supuesto bajo extorsión, más la distribución de “trapitos” y otras yerbas en los alrededores. Los Borrachos tendrán también dos molinetes libres, manejados por ellos. Como se ve, el fútbol argentino está conducido por organizaciones delictivas en todos sus niveles.
El gobierno nacional, entretanto, por intermedio de una marioneta como Armando Pérez, ha transformado la “comisión regularizadora” que tiene intervenida la AFA en una fuerza de ocupación. Y lo hace por cuenta de esa suerte de “mini-Davos” futbolístico que se propone instaurar un régimen de sociedades anónimas en los clubes y entregarle el negocio de los derechos de televisión a grandes pulpos internacionales como, por ejemplo, el de Ted Turner (Imagen Satelital SA en la Argentina). A tal punto es así que, ante la rebelión de los clubes, el ítalo colombiano Primo Corvaro envió una nota para advertir que aquella comisión es la única autoridad reconocida del fútbol argentino.
Así, con el único respaldo del propio Pérez y de Daniel Angelici, avanza con chantajes y presiones sobre casi toda la dirigencia del fútbol argentino. Parece un objetivo de cumplimiento imposible; sin embargo, tiene su mejor carta en la corrupción y desintegración de esos dirigentes y en el estado de quiebra de la mayoría de los clubes. “Me pasé la vida apretando gente y ahora estos me aprietan a mí”: la sorna de Hugo Moyano, el burócrata que saltó de la CGT a la presidencia de Independiente con ambiciones de conducir la AFA, es bien gráfica. El fútbol ha quedado en el medio de una lucha entre mafiosos.
En esa pugna el gobierno atacó con la AFIP: denunció penalmente a dirigentes de nueve clubes y anunció que se suprimirá el régimen ordenado por el decreto 1212, de 2003, dictado por la presidencia de Eduardo Duhalde. Ese decreto dispone que los clubes paguen cargas sociales del 7 por ciento en vez del 31 que aportan las empresas. Al mismo tiempo se dejarán de girar los fondos de Fútbol para Todos, que desaparece el 1° de enero. La ofensiva de la Afip llegó apenas un par de días después de una reunión de dirigentes de clubes en un restaurante de Puerto Madero, donde discutieron cómo hacerle frente a la intervención en la AFA. El jueves 3 hubo otra, que discutió un posible lock-out a partir del fin de semana, cosa que finalmente no prosperó por la oposición de River y Boca.
La Afip logró unir lo que antes estaba disperso: quedó Angelici de un lado y el resto del otro, y el titular de Boca hace frente a una oposición creciente dentro de su propio club. Ahora, según La Nación (2/11) Angelici busca puentes para romper su aislamiento y habría logrado un principio de acuerdo con el titular de River, Rodolfo D’Onofrio. Entretanto, un viejo lobista y operador como Cherquis Bialo, ex secretario de prensa de la AFA en tiempos de Julio Grondona y echado por Pérez, cuenta en Infobae (31/10) que una reunión en San Juan entre dirigentes del Nacional B, la B Metropolitana y el Consejo Federal acordó exigir la salida de Pérez. Los allí reunidos desempolvaron la candidatura de Marcelo Tinelli a la presidencia de la Asociación. El conductor de ShowMatch, por su lado, se sacó fotos con Pablo Moyano, como para hacer saber de qué lado está ahora.
Por otra parte, como bien recuerda el diario Tiempo Argentino en su edición del domingo 30 de octubre, funcionarios del gobierno (Macri el primero cuando fue presidente de Boca) están incursos en los mismos delitos que denuncian, o peores.
Por ejemplo, el jefe de los espías, Gustavo Arribas, era titular en la Argentina del grupo empresarial inglés Stellar Group, dedicado a cometer estafas con pases de jugadores de fútbol. Por recordar sólo un caso, Jonathan Calleri, ex Boca, fue transferido en 2015, por 12 millones de dólares… a Deportivo Maldonado, de la segunda división uruguaya. Calleri viajó a Montevideo, firmó el contrato y se volvió a Buenos Aires. Jamás se puso la camiseta de Maldonado ni conoció la cancha. Ese club, una sociedad anónima (en Uruguay ya rige ese sistema: en materia de entreguismo el Frente Amplio es vanguardia), pertenece precisamente a Stellar Group. Calleri ahora juega a préstamo en el West Ham, de la Premier League inglesa. Con esas maniobras evaden impuestos y estafan incluso al club vendedor. Ése es Angelici, la espada de Macri en el fútbol.
Por su lado, D’Onofrio declara que las sociedades anónimas destruirán la infraestructura social y deportiva de los clubes. No la destruirán, sólo la volverán más inaccesible de lo que es ahora para la población trabajadora, que no puede pagar las altas cuotas cobradas por los grandes clubes para usar esa infraestructura. Con las sociedades anónimas quedarán vinculadas únicamente con el lucro empresarial. Los clubes chicos, librados a su suerte en el mercado, sucumbirán inevitablemente. Macri, conviene recordar, insiste con esas sociedades desde 1999, cuando era presidente de Boca y las propuso por primera vez.
D’Onofrio, Moyano, Matías Lammens y Tinelli o Víctor Blanco, no defenderán al fútbol y ni siquiera a sus clubes, porque sólo defienden sus propios intereses de empresarios y de camarillas. Los clubes están gobernados por agrupamientos mafiosos de barrabravas, burócratas sindicales y grandes capitalistas, como Macri y Angelici. La ofensiva gubernamental podrá ser detenida sólo por los únicos interesados en salvar al deporte: los socios y simpatizantes de los clubes, organizados contra la colonización del fútbol.

El 19 vamos a Atlanta con el Frente de Izquierda



La redacción de El río de Heráclito adhiere a la convocatoria del Partido Obrero y el Frente de Izquierda para el acto del 19 de noviembre en el estadio de Atlanta.
Contra el ajuste, por una salida política de los trabajadores. Por una alternativa obrera y socialista.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

“La Pantera”: muerte de un proxeneta



Por Alejandro Guerrero



Tuvo la popularidad que a veces alcanzan la chabacanería, el mal gusto, la grosería y la misoginia. Empezó a cantar en un cabaré de Córdoba a sus 16 años, una edad en la que se supone debía tener prohibida la entrada en esos antros. Intentó ser folclorista, tanguero, rockero, pero no sirvió y recaló en la cumbia, en ese ambiente marcado por el tráfico de drogas, de personas, por la superexplotación de los músicos y las muertes dudosas, regido por empresarios que quisieran ser esclavistas y todos los días intentan serlo. Un ámbito contradictorio, tanto como esa cumbia villera que pretende ser el grito rebelde del lumpen perseguido por la policía y, al mismo tiempo, dedicado a delitos protegidos por el Estado y las fuerzas policiales.
Ernesto Gauna, o “Pocho la Pantera”, fue un lumpen exitoso. Explotó mujeres en un prostíbulo, y dijo en una confesión repugnante, jactándose de ello, que a esas prostitutas “había que darles una paliza de vez en cuando para que laburen” (Página/12; 3/4/2009), y añadió, en lo que fue casi una delación, que entre “dones” (pares, colegas, cafiolos) se compraban y se vendían mujeres, y también que había peleas por las “plazas” ¿Qué eran las “plazas”? las zonas protegidas por la policía para que funcionara toda esa inmundicia.
Sí, fue exitoso Gauna “la Pantera”: nació para víctima y se convirtió en victimario, en un desecho más de esa cloaca que es el Estado proxeneta y traficante de personas.

martes, 1 de noviembre de 2016

OTROSKA: historias de soledades contemporáneas.

Estreno: 5 de noviembre en teatro El Grito




No racionalice, no racionalice. Disfrute de las formas de los cuerpos, encontrados en los contrastes de algo tan artificial, y real al mismo tiempo, como la creación teatral. Quítele un poco de luz acá, muévase hacia allá, mire así ¿Qué es OTROSKA? Nada…, un ritual, o una pintura, que te caga la vida, porque mientras el muerto está muerto, sale a la luz que su mujer y su amante… ¿el asesino? Quién sabe, te miran en el velatorio. O no, un negado travestido, que pide castigo por pecador sin conseguirlo y la autoflagelación es su último recurso. O la oscuridad de la ceguera, del muerto, o ¿del vivo? que es birlado por un crimen de no ver o no querer ver. O de estar atrapado ¿o encerrado contra su voluntad? ¿Acaso somos marionetas de un acomodador de la casa mortuoria?
OTROSKA es un ritual, una danza en escena que coloca al espectador frente a varios cuadros de humanos en crisis, de humanos oscuros, que buscan en el horizonte la luz.
OTROSKA es un juego, peligroso pero necesario para que un niño nazca ¿o sea abortado? O es la angustia de una madre que busca a su hijo con arrumacos de una bella canción rusa.
OTROSKA es la subjetividad del observador en un museo donde él mismo es el protagonista y ve una obra en movimiento, interpreta, encuentra, sacia necesidades, perversiones. Son varios cuadros en un solo cuadro.
No vaya a saberlo. OTROSKA lo engañará si intenta racionalizarla. OTROSKA es una gran obra, con actores que dejan todo, y eficazmente. Y la dramaturgia de Jorge Huertas y de Sergio Falcón, el director, que trabajó con textos de Chejov y con la pintura del irlandés Francis Bacon “en la búsqueda de tonalidades -dice- y formas que impulsen al espectador, no a encontrar ilustraciones sino cuadro casi reales de las formas del drama humano contemporáneo”.
OTROSKA engaña, hace creer que los rituales se pueden racionalizar. Pero no, finalmente enreda al espectador en una maraña de relaciones que parecen disímiles pero le hace cargar las culpas de los personajes como un entretejido que atrapa desde principio a fin. Para verla y disfrutarla. No racionalice.

Ricardo Lusso

Ficha técnica:
Sábados de noviembre a las 22 horas
Teatro El Grito, Costa Rica 5429, CABA
Dirección: Sergio Falcón
Actuaciones: Patricia Calzada Valle, Julián Pinto, Pablo Cortez, Julio Cortés, Ramiro Zurita, Gigi Coutade.
Escenografía: Lola Gullo
Asesoramiento corporal: Ivana Villalda
Fotografía: Valentina Escaldó
Diseño gráfico: Andrea Maldonado

jueves, 27 de octubre de 2016

Pablo Picasso cumplió 135 años



Por Alejandro Guerrero



Poco antes de las cuatro de la tarde del 26 de abril de 1937 cayeron las primeras bombas sobre Guernica y empezaron a sonar las alarmas antiaéreas. Se sucedieron luego tres horas y media de bombardeo. Más de 250 kilos de bombas explosivas y unos 50 kilos de bombas incendiarias se descargaron sobre la ciudad. Enseguida, aviones ligeros ametrallaron a la gente que corría por las calles en busca de refugio. Fue, tal vez, el primer “bombardeo en alfombra” contra una población civil, lo cual anunciaba el método de “guerra total” -no distingue civiles de militares y se ataca al territorio indiscriminadamente para provocar terror- que signa desde entonces las operaciones bélicas en todas partes. Hubo, según las fuentes, entre 150 y 300 muertos civiles.
El bombardeo a Guernica, por pedido del jefe fascista Francisco Franco, sublevado contra la Segunda República Española, fue ejecutado por cuatro escuadrillas Ju-52 y una escuadrilla VB88 de bombardeo experimental, respaldados por cazas Heinkel He 51, todos de la Legión Cóndor alemana al mando del teniente coronel de aviación Gunther Lützow. También tomaron parte de aquella acción cazas de Aviación Legionaria italiana.
Unos meses antes, en enero, el arquitecto catalán Josep Lluís Sert y el director general de Bellas Artes de la República, Josep Renau, le habían pedido a Pablo Picasso que pintara un mural que se expondría en el pabellón de la República Española de la Exposición Internacional de París -donde el pintor estaba radicado- entre el 25 de mayo y el 25 de noviembre de ese año. Picasso, vinculado con la República, era desde 1936 presidente honorario del Museo del Prado, en Madrid, nombrado por el presidente republicano Manuel Azaña. Cuando se produjo la masacre de Guernica, el artista pintó la que sería, quizá, su obra más conocida: Guernica, un lienzo de 3,50 metros de altura por 7,80 de ancho.
No hay en Guernica una referencia directa al bombardeo, de modo que no es una obra narrativa sino simbólica, como casi toda la producción de Picasso. Está pintada en blanco y negro con una gama variada de grises. Organizada en triángulos, impactan las figuras de un caballo agonizante, una mujer con lámpara, una casa en llamas y otra mujer con su hijo muerto.
Picasso ya era entonces un pintor famoso y millonario, una figura reconocida en el gran mundo del arte y de las galerías de renombre; era, también, un demócrata convencido y la Guerra Civil y la II Guerra Mundial -estallada inmediatamente después- determinaron sus posturas políticas ulteriores. Así, en octubre de 1944 se afilió al Partido Comunista francés, no en pos de una revolución que nunca estuvo en el ideario de Picasso sino por la paz, por la “coexistencia pacífica” que promovía el estalinismo. El artista tuvo una participación activa en los Congresos de la Paz organizados por Moscú en 1948 en Wroclaw, Polonia; en 1949 en París y en 1950 en Londres. Por cierto, Picasso no podría haber subsistido en la Unión Soviética: su obra estaba en las antípodas del “realismo socialista” (por cierto no era realista y mucho menos socialista) obligatorio para la producción artística sometida a la bota de Stalin.
Andaluz, Picasso había nacido en Málaga el 25 de octubre de 1881, hace ya 135 años. Hijo de un profesor de dibujo, deambuló su infancia y adolescencia por Galicia, La Coruña, Barcelona y Madrid, hasta que en 1904 se radicó en París, donde instaló su estudio. Esa época juvenil es la de su “periodo azul”, por el color predominante en sus telas, y en la que indaga en el “pre-cubismo”.
En 1907 pintó el óleo Las señoritas de Aviñón (Demoiselles D’Avignon), que inaugura el cubismo propiamente dicho. Fue una revolución artística, que se correspondía con los tiempos. El movimiento cubista se desarrolló entre 1907 y 1914, impulsado, además de Picasso, por los plásticos Georges Braque, Jean Metzinger, Albert Gleizes, Robert Delaunay, Juan Gris y Fernand Léger. El término “cubista” fue una creación del crítico francés Louis Vauxcelles y tuvo un sentido despectivo: al referirse a la obra L’Estaque, de Braque, escribió que estaba compuesta por “pequeños cubos”.
Fue el cubismo la primera vanguardia artística del siglo XX al romper con la perspectiva, último estatuto renacentista vigente aún en todo el siglo XIX y comienzos del XX. Eso ocurría en el mundo del arte cuando el mundo en general vivía sumido en una crisis profunda, la primera gran crisis de la dominación imperialista que en esos días era materia de estudios e indagaciones, un fenómeno novedoso. Ese mundo se encaminaba hacia la guerra, ésa era su perspectiva y el arte, a su modo, refractaba la tragedia.
El cubismo presenta figuras geométricas que fragmentan líneas y superficies. Hay en él una perspectiva múltiple, que representa todas las partes de un objeto en el mismo plano. Se deja de guardar compromiso con la apariencia de las cosas, un rostro es pintado con la nariz de perfil y el ojo de frente. Esto es: ya no hay un punto de vista único, no hay sensación de profundidad y se pinta con colores apagados, en tonos predominantemente verdes, azulados, grises y marrones. No son nuevos los temas: los cuadros cubistas muestran bodegones, paisajes, naturalezas muertas, retratos, instrumentos musicales. Cambia el punto de vista con que se miran las cosas de siempre.
Picasso fue un artista prolífico. Produjo más de 2 mil obras en las que, además de pinturas, hay dibujos, grabados, ilustraciones de libros, esculturas, cerámica, diseños de escenografía y vestuarios para montajes teatrales. Su estilo, o sus estilos, reconocen la influencia de Van Gogh, Gauguin y El Greco. Fue amigo de Igor Stravinsky y de André Breton y sentía propios los ambientes de aristócratas e intelectuales que lo mimaban junto con los críticos. Breton, en su artículo “El surrealismo y la pintura”, publicado en el cuarto número de la revista La Révolution Surréaliste, dice que Picasso es “el modelo de pintor” imposible de etiquetar, y lo considera surrealista aunque el autor de Guernica nunca adhirió formalmente a ese movimiento. En esos días, Maurice Reynal dijo de él: “El padre del cubismo se ha transformado en el hijo adoptivo de los surrealistas”.
La crítica considera que Picasso tuvo su periodo surrealista entre 1925 y 1938. Fueron para él tiempos tortuosos, de crisis personales, y su obra de entonces muestra su irritación con las mujeres. Compone obras agresivas como La danza, La mujer en el jardín o Gran desnudo en el sillón rojo, en los cuales la figura femenina se ve atractiva, perturbadora y destructora.
Había sido un estudiante brillante y precoz. Cuenta la leyenda que su padre, que había querido ser artista y no lo logró, reconoció tempranamente el talento inusual de su hijo ante sus primeros dibujos y pinturas de infancia, le entregó sus pinceles y su paleta y  no volvió a pintar en su vida. De aquellos primeros tiempos dijo Picasso:

“A diferencia de la música, no hay niños prodigio en la pintura. Lo que la gente considera genio prematuro es el genio de la infancia, que desaparece gradualmente a medida que envejece. Es posible que ese niño se convierta en un verdadero pintor un día, quizás incluso en un gran pintor, pero tendría que empezar desde el principio. Por lo que a mí respecta, yo no era un genio. Mis primeros dibujos nunca se han mostrado en una exposición de dibujos infantiles. Me faltaba la torpeza de un niño, su ingenuidad. He hecho dibujos académicos a la edad de siete años, con una precisión de la que me asusto”.

Pablo Picasso falleció el 8 de abril de 1973, a la edad de 91 años, en su casa de Mougins, Francia.